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               " ATICA CLM - Asociación de Titulares de Cotos, Cazadores, y Actividades Afines al Sector Cinegético de Castilla La Mancha"

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LA AMENAZA DE LOS ANIMALISTAS.

La amenaza de los nimalistasLos autodenominados animalistas, entiendo que como en todo los habrá más y menos extremos, son una parte más del colectivo ecoabandonista. A todos ellos les une un nexo común y es el odio a casi cualquier actividad tradicional del mundo rural. Los primeros representan el ala dura, son agresivos tanto verbal como en cada vez más situaciones físicamente. Para ellos los animales tienen los mismos derechos que las personas, lógicamente sin obligaciones, y por el camino que va su radicalización me atrevería a decir que por encima de ellas. Lo demuestran, desgraciadamente con bastante frecuencia, cada vez que ocurre una desgracia a un torero o un cazador. Aplauden su muerte públicamente, eso sí, amparados generalmente en las redes sociales, utilizando insultos y demostrando un odio fuera de lo común.

El caso que parece haber colmado el vaso, de rabiosa actualidad estos días, es el de Melania Capitán, destapado tras su reciente fallecimiento. Mel, una joven de 27 años, gran aficionada a la caza y a las redes sociales, destacó como bloguera de Jara y Sedal, con una página en Twitter con 32.000 seguidores y al parecer otros 7.000 en Instagram, sobre todo jóvenes. Sentía la caza como su propia vida, reivindicó la presencia de la mujer en ese mundo y defendió la actividad cinegética en campo contrario, las redes sociales. El odio contra esta mujer no puede dejar a nadie indiferente, tanto en vida como tras su muerte. Pueden leerse decenas de mensajes en las redes, que me parecen que superan con creces a otros publicados contra toreros fallecidos, que se hicieron públicos en los medios con mayor audiencia.  Entre los más llamativos, por el desprecio y el odio que demuestra, ha destacado dentro de los grupos de WhatsApp de cazadores, los escupidos por una psicóloga canina de Parla, contra Mel, que ante la inminente denuncia decidió borrarlo en pocas horas desde su publicación. A esta joven cazadora la acosaron, no sólo a través de las redes, sino también en su propia vida personal, incluso pidiendo que la echaran de su trabajo. Las agresiones, no sólo verbales, van en aumento, además del caso Mel pueden citarse muchas otras, como las realizadas a primeros de año contra un gerente y varios artistas de un circo. Recuerdo unas emitidas por televisión a un torero y otras colgadas en las redes a un cazador minusválido. Al final tanto odio y provocación origina que las agresiones las reciban ellos, originándose un conflicto social del que no es menos culpable aquel que no pone los medios suficientes para apagar el fuego. En estas fechas, con el mundo rural harto de políticas extremas abandonistas, donde se avecinan concentraciones y huelgas todos los meses en las principales ciudades de España, el conflicto puede llegar demasiado fácilmente. Los animalistas de PACMA, aquellos que no hace mucho en un comunicado confundieron nuestra cabra montés con un carnero de las rocosas y las tórtolas y codornices con una perdiz, no se estarán quietos, convocarán sus manifestaciones e irán a meter el dedo donde les dejen en las que organicen los defensores del mundo rural. Los ánimos entre cazadores, pescadores, taurinos y otros, están más que encendidos ante tanta provocación y sólo Dios sabe lo que se avecina.

No creo que haya un solo cazador, pescador o taurino, que no respete a las personas que no les gustan su actividad, pero sí animalistas que no respetan ni la vida ni la muerte de aquellos. Personajes que por el cobro de una perdiz o un conejo piden la sentencia de muerte contra el cazador. Sin embargo, miran para otro lado cuando el colectivo abandonista más moderado consigue el exterminio de otros animales, como el arrui, el cangrejo rojo o la carpa común, solo y exclusivamente por tratarse de especies con un potencial aprovechamiento, que nadie se engañe. Lo que demuestra que su lucha por evitar la muerte de los animales es una falacia y lo que realmente sienten es una necesidad de que se prohíba todo aquello que puedan vincular a la causa de sus propios complejos.

Juan Caballero de la Calle. Dr. Ingeniero de Montes.

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